Cómo imaginar una obra de mortero de cal en tu casa

Comprar una obra original no siempre es inmediato.
A veces gusta, pero cuesta imaginarla en un espacio real. En una casa normal, con un sofá, una planta y luz que cambia a lo largo del día.

El tamaño engaña bastante en las fotos. En pantalla todo parece más pequeño y más plano. Una obra de mortero de cal tiene peso, relieve y presencia, y eso solo se entiende bien cuando se relaciona con una pared, con muebles, con distancia.

Por eso suelo fotografiar mis piezas en espacios reales, no en escenarios perfectos. Prefiero ver cómo conviven con el día a día: una pared blanca, un sofá claro, la luz natural entrando sin controlar demasiado. Ahí es donde estas obras tienen sentido.

La textura tampoco se aprecia del todo en una imagen. El mortero de cal cambia según la hora, según desde dónde se mire. Hay zonas más mates, otras más rugosas, pequeñas variaciones que no busco esconder. Son parte del trabajo.

A veces utilizo mockups. No porque la obra no sea real, sino porque ayudan a imaginar. Sirven para ver proporciones, para intuir cómo respira una pieza en otra pared, en otro tipo de espacio. No son una promesa exacta, solo una aproximación.

No todas las obras funcionan en cualquier sitio, y está bien así. Estas piezas necesitan algo de calma alrededor. No llenan, acompañan.

Si una obra te interesa pero no terminas de verla clara en tu espacio, puedes escribirme. Puedo enviarte más fotos, algún vídeo o preparar un mockup sencillo para que la imagines con más tranquilidad.

El proceso de elegir también forma parte de la obra.

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